En 2010 después de un par de meses de la vida con mis padres, decidí que era momento de buscar un espacio propio para hacer un hogar, un refugio, un espacio de encuentro y donde pudiera tener mis plantas, un gato y sobre todo donde pudiera seguir soñando. Así comenzó la búsqueda por la ciudad, en la lista entraban casitas, apartamentos, e incluso un